CEMLI XXXIII

La Familia Seminario ha tenido la oportunidad de recoger los frutos de la inspiración de muchos de sus alumnos. La belleza, el arte y la expresión, son parte fundamental de la vida cotidiana de los seminaristas que integran la Comunidad del Seminario Diocesano. Esta bella joya no puede ser encerrada, ni limitada, sino que se comparte en la alegría. Con este motivo, hace 33 años nació, al interno del Seminario Diocesano, el CEMLI, que significa: Certamen Músico-Literario.

En dicho Certamen, se comparten las obras de arte realizadas por los seminaristas de cada casa de formación, desde los Seminarios Menores hasta el Seminario Mayor. Las categorías que lo conforman son: poesía libre y clásica, prosa narrativa, cortometraje, pintura, artes plásticas, representaciones musicales, representaciones teatrales y fotografía. Para poder participar en cada categoría, cada casa de formación realiza una eliminatoria interna previa al CEMLI, a fin de tener las mejores obras, las cuales son juzgadas a partir de la originalidad, la belleza de la forma literaria, la forma de presentar con sus elementos propios, musicalización en cada caso, etc.

Este año, correspondió a la Etapa Discipular organizar este evento de “Arte, Cultura y Tradición”. Para tal hecho, nos dimos la tarea de reunirnos en las instalaciones del teatro José Rosas Moreno, en la ciudad de Lagos de Moreno, el recinto, por excelencia, de la cultura de la ciudad y de la región. En punto de la 4:30 comenzó el CEMLI con el entusiasmo de todos los seminaristas de nuestra iglesia diocesana. Iniciando por la inauguración, realizada con poesía y danza, nos dispusimos a escuchar a los compañeros de las diferentes casas en las distintas categorías, siendo un verdadero deleite al espíritu y a la mente. El evento ha destacado por la suma imaginación de las composiciones, la picardía de las interpretaciones y los ánimos de los asistentes. De la risa, al drama, de la concientización de algunos temas, a la cotidianidad de la vida del seminario, de la vida familiar al ámbito personal, han ido los temas, dejando a más de uno sorprendido. Los mejores trabajos fueron reconocidos con un premio simbólico al esfuerzo.

Después de haber concluido el CEMLI, nos trasladamos al Templo de la Merced, en el centro de la ciudad, para compartir los alimentos brindados por varios agentes de pastoral, propiciando un espacio grato de convivencia fraterna.

Este evento, el XXIII CEMLI, no es mas que la muestra de que Dios también se manifiesta en las obras hechas por el hombre. Muchas de las composiciones son atribuidas a Dios, quien inspira y sostiene la vida de cada miembro del Seminario. También es la muestra de que la fe puede y debe dar frutos que generen cultura alrededor. Estas pequeñas obras ´sin duda expresan lo intimo del corazón, lo cual nos invita a entregarnos con mayor ahínco, a seguir potenciando la capacidad artística que se ve un tanto demeritada en los tiempos actuales. La cultura y el arte continúan siendo para la Iglesia una forma de evangelización.

Oremos por nuestro Seminario Diocesano, para que siga dando frutos en medio de ambiente actual, frutos de santidad y de humanismo.

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